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Los aceites de girasol se extraen de las semillas de la flor de girasol y el aceite de colza se obtiene de la colza. Estos tienen componentes nutricionales esenciales que se requieren para mejorar la salud y el sistema inmunológico de un cuerpo. Además, son los preferidos en la cocina doméstica e industrial.

El aceite de girasol se extrae de las semillas de girasol y se considera el aceite de cocina más consumido. Es un aceite polisaturado y también es un triglicérido, ya que contiene las propiedades típicas de un aceite vegetal original. Es de naturaleza no volátil y el contenido de grasa del aceite se recomienda para problemas cardíacos. Es un producto monoinsaturado (MUFA) / poliinsaturado (PUFA). Mezcla de un grupo de aceites predominantemente oleico (omega-9) y linoleico (omega-6). El aceite también contiene una cantidad importante de vitamina E, esteroles, escualeno y otros hidrocarburos alifáticos, terpenos y metilcetonas. Hay semillas de girasol con aceite y sin aceite, estas últimas se utilizan para diferentes funciones.

Aceite de girasol

Es un aceite rico en ácidos grasos omega 6 y se utiliza en métodos de cocción como la fritura. Su contenido en ácidos grasos saturados es superior al de la colza o la aceituna.

Su ácido graso predominante es el oleico (omega 9). Ofrece beneficios para la salud como el poder cardioprotector, que genera efectos antioxidantes y antiinflamatorios. Tiene un punto de calor más bajo que los aceites de colza o girasol, por lo que se recomienda para preparaciones frías o para saltear a fuego medio-bajo.

Aceite de oliva virgen extra

El aceite de oliva es el aceite más común, sostenible y saludable que se encuentra en los supermercados.

Aceite de coco

Cuando te preguntas qué aceite es el más saludable, probablemente no se te ocurra el aceite de coco. Con un 90% de ácidos grasos saturados, el aceite de coco es una de las fuentes de grasa más ricas del mundo.

Estas grasas saturadas, expuestas al oxígeno, son mucho más estables que las insaturadas. La razón es química: las grasas insaturadas contienen muchos enlaces dobles, que se oxidan más fácilmente. Por esta razón, el aceite de coco es una excelente opción para cocinar porque, a diferencia de otros aceites que reaccionan al calor para producir sustancias tóxicas, sus grasas saturadas son resistentes al calor (3).

El punto de humo

Por su parte, Diana Fernanda Limón Torres, nutricionista del Centro Universitario del Verbo Encarnado, explicó que otro factor a tener en cuenta es el llamado punto de humo, que se refiere a la temperatura de cocción a la cual los aceites comienzan a degradarse y pierden sus propiedades saludables.

Con cada ciclo de cocción disminuyen los puntos de humo, lo que implica que el aceite pierde cualidades (nutrientes) y, por tanto, se puede utilizar con menos frecuencia, según explica Limón Torres.